En la Ciudad de México, muchos ya están cansados de esperar a que grandes proyectos gubernamentales solucionen la escasez, la mala gestión y las interrupciones constantes del suministro de agua. En lugar de quedarse de brazos cruzados, diversos barrios y organizaciones comunitarias han tomado cartas en el asunto, construyendo soluciones locales que atacan directamente la raíz del problema: la falta de acceso eficiente y sustentable al agua. Estas iniciativas demuestran que la acción ciudadana puede anticiparse a la burocracia.
Captación de lluvia: el agua que ya está cayendo
Programas de captación de agua de lluvia han crecido tanto en la participación del gobierno como en la iniciativa ciudadana. Por ejemplo, el programa Cosecha de Lluvia ha instalado más de 73,000 sistemas de captación en viviendas de la CDMX, una tecnología que permite a las familias recolectar y almacenar agua durante varios meses del año, reduciendo la presión sobre fuentes tradicionales y los sistemas de distribución públicos.
Además, a través del proyecto Escuelas de Captación, se han instalado más de 2,300 sistemas de captación de agua de lluvia en planteles educativos, beneficiando directamente a más de 1,3 millones de estudiantes y personal docente.
Estas instalaciones no solo proporcionan agua extra, sino que también educan a la población sobre su gestión y cuidado, creando una cultura de sostenibilidad hídrica desde edades tempranas.
Organizaciones comunitarias que van aún más allá
Las iniciativas locales no se quedan únicamente en la captación pluvial. Organizaciones como Isla Urbana han impulsado sistemas de recolección y filtración de agua de lluvia directamente en hogares, con proyectos que han instalado miles de sistemas personalizados para familias en zonas con dificultades de acceso al servicio.
Estos sistemas no solo proveen acceso alternativo al agua, sino que también agilizan la autosuficiencia hídrica en comunidades donde el agua de la red es intermitente o inexistente. El impacto social de estas acciones se ve incluso en crisis: tras el sismo de 2017, hogares con sistemas de captación pudieron compartir agua con vecinos afectados, algo que no habría sido posible sin la participación comunitaria.
Comunidad y ciencia cuidando fuentes naturales
Más allá de los sistemas de captación en casas y escuelas, hay proyectos comunitarios que trabajan para recuperar y proteger manantiales y flujos naturales de agua. En Santa Rosa Xochiac, habitantes junto con investigadores de la UNAM han emprendido acciones para rehabilitar el manantial Ojo de Agua, integrando técnicas de captación pluvial, estructuras de infiltración y recuperación ecológica para devolver agua al subsuelo, lo que mejora la disponibilidad local y fortalece el entorno.
¿Por qué esta respuesta local importa?
Aunque el gobierno de la Ciudad ha impulsado políticas para fomentar la captación de lluvia y otras soluciones descentralizadas, la acción comunitaria ha sido crucial para acelerar el impacto en barrios donde el agua es un recurso escaso. Los proyectos locales muchas veces responden con mayor rapidez que las grandes obras o procesos legislativos, y su crecimiento muestra que la autogestión puede ser una herramienta realista y efectiva frente a sistemas centralizados lentos.
Además, investigaciones académicas han resaltado cómo sistemas de captación de lluvia y otras ecotecnologías adoptadas por comunidades pueden promover autonomía hídrica urbana y desarrollo sustentable con gran aceptación social.


